martes, 25 de marzo de 2014

Lo que consiste de la Danza Aerea

Lo que consiste de la Danza Aerea

En qué consiste

Desde una altura aproximada de siete metros o más —distancia definitivamente insoportable para quienes sufren de vértigo— y sobre un soporte lo suficientemente resistente, preferiblemente vigas de acero, se cuelgan por la mitad, paños de más o menos 20 metros de largo y un metro y medio de ancho.  Los tejidos más utilizados son los que no se estiran, como, por ejemplo, el jersey de seda o el acetato. Son estas dos líneas de tela las que permiten dar rienda suelta a una actividad que prácticamente no tiene límites entre lo deportivo y lo artístico, ya que combina aspectos de ejercicios como la escalada y la gimnasia olímpica, con otros más estéticos como la danza contemporánea y las  acrobacias circenses. En palabras de Talía Falconi: “Lo maravilloso de esta tendencia es la conjunción de estos elementos, que se podrían sintetizar en dos palabras: riesgo y creatividad”.
Músculos fuertes

Cualquier persona que tenga la voluntad suficiente para adentrarse en el mundo de las acrobacias en tela puede hacerlo; sin embargo, hay que tener cierta condición física que permita sostener el propio peso corporal, el cual, dicho sea de paso, suele ser más pesado de lo que se cree.

Dice Falconi que “la zona del cuerpo que mayor fuerza requiere es la región abdominal, puesto que este grupo de músculos es el que permite sostener el resto del cuerpo durante la realización de figuras invertidas por espacios considerables de tiempo”.

Igualmente importante son manos, brazos y hombros, porque de ellos la persona se vale para lograr los distintos amarres y enganches a la tela. “La resistencia que se gana al cabo de unas pocas semanas de práctica es increíble, y una vez ganada esta primera etapa, ya se disfruta mucho más, y poco a poco se van perfeccionando las ejecuciones”, agrega Falconi.
Todos pueden

Los hombres son los que cuentan con mayor musculatura en la parte superior del cuerpo. Las mujeres no tienen esta condición por lo que se les dificulta un poco más el hecho de trepar la tela, pero tienen más elasticidad corporal, lo que resulta en un mayor potencial expresivo. Y ni hablar de los niños, “los chicos incorporan a una velocidad vertiginosa todas las técnicas necesarias en esta práctica. La razón principal es que ellos se divierten y disfrutan la emoción de la altura; además, su peso y flexibilidad se lo permiten”, comenta Falconi refiriéndose a su experiencia con los más pequeños.
Pasos evolutivos

Según Silder Briceño, lo primero que se aprende es a trepar. Este primer paso
consiste en dar un pequeño salto y agarrarse de la tela con los codos flexionados y, paralelamente, hacer una especie de nudo con la pierna derecha en sentido opuesto
a las agujas del reloj, y con el pie izquierdo presionar la tela sobre el empeine derecho. Este lazo va a servir de sostén e impulso para el ascenso. En este nivel es muy relativo el tiempo que se puede durar: dependerá de cada practicante, pues según Talía hay alumnos que desde la primera clase ya escalan la tela en su totalidad.

Seguidamente, se enseñan los distintos tipos de amarre —en la cintura, en los muslos, en los brazos, en los tobillos—, que permiten la realización de la amplia gama de figuras  acrobáticas.

Luego se pasa a la práctica de las posiciones invertidas, que implican una mayor exigencia, pues “es en este nivel cuando se hace uso de toda la resistencia muscular que posee la persona”, aclara Briceño.

Finalmente, se ejercitan las figuras más complicadas a mayor altura, y las diferentes formas de escapes o caídas, como se le conoce comúnmente al punto final de estas presentaciones.
El riesgo

Al igual que otras disciplinas deportivas, esta modalidad también conlleva ciertos peligros; sin embargo, explica la profesora: “Es muy poco probable que alguien se caiga desde lo más alto, pues los amarres que se hacen con la misma tela impiden que eso suceda. Lo que sí puede pasar es que la persona sufra ciertas magulladuras por quedar repentinamente apretado con los nudos, o que la fricción irrite la piel, o en el peor de los casos, padezca algún esguince o fractura”.

3ra clase teorica Historia de la danza

Historia de la danza

La Historia de la danza estudia la evolución de la danza a través del tiempo. Desde la prehistoria el ser humano ha tenido la necesidad de comunicarse corporalmente, con movimientos que expresaban sentimientos y estados de ánimo. Estos primeros movimientos rítmicos sirvieron igualmente para ritualizar acontecimientos importantes (nacimientos, defunciones, bodas). En principio, la danza tenía un componente ritual, celebrada en ceremonias de fecundidad, caza o guerra, o de diversa índole religiosa, donde la propia respiración y los latidos del corazón sirvieron para otorgar una primera cadencia a la danza.

Grecia fue el primer lugar donde la danza fue considerada un arte, teniendo una musa dedicada a ella: Terpsícore. Los primeros vestigios provienen de los cultos a Dioniso (ditirambos), mientras que fue en las tragedias –principalmente las de Esquilo– donde se desarrolló como técnica, en los movimientos rítmicos del coro.
La danza medieval tuvo escasa relevancia, debido a la marginación a la que la sometió la Iglesia, que la consideraba un rito pagano. A nivel eclesiástico, el único vestigio eran las «danzas de la muerte», que tenían una finalidad moralizadora. En las cortes aristocráticas se dieron las «danzas bajas», llamadas así porque arrastraban los pies, de las que se tiene poca constancia. Fueron más importantes las danzas populares, de tipo folklórico, como el pasacalle y la farándula, siendo famosas las «danzas moriscas», que llegaron hasta Inglaterra (Morris dances). Otras modalidades fueron: el carol, el estampie, el branle, el saltarello y la tarantela.2
La danza renacentista tuvo una gran revitalización, debida al nuevo papel preponderante del ser humano sobre la religión, de tal manera que muchos autores consideran esta época el nacimiento de la danza moderna. Se desarrolló sobre todo en Francia –donde fue llamado ballet-comique–, en forma de historias bailadas, sobre textos mitológicos clásicos, siendo impulsado principalmente por la reina Catalina de Médicis. Se suele considerar que el primer ballet fue el Ballet comique de la Reine Louise (1581), de Balthazar de Beaujoyeulx. Las principales modalidades de la época eran la gallarda, la pavana y el tourdion. En esta época surgieron los primeros tratados sobre danza: Domenico da Piacenza escribió De arte saltandi et choreas ducendi, siendo considerado el primer coreógrafo de la Historia; Thoinot Arbeau hizo una recopilación de danzas populares francesas (Orchesographie, 1588).3
La danza barroca siguió desarrollándose nuevamente en Francia (ballet de cour), donde hizo evolucionar la música instrumental, de melodía única pero con una rítmica adaptada a la danza. Fue patrocinada especialmente por Luis XIV, que convirtió la danza en grandes espectáculos (Ballet de la Nuit, 1653, donde intervino el rey caracterizado de sol), creando en 1661 la Academia real de Danza. Como coreógrafo destacó Pierre Beauchamp, creador de la danse d'école, el primer sistema pedagógico de la danza. Las principales tipologías fueron: minuet, bourrée, polonaise, rigaudon, allemande, zarabande, passepied, gigue, gavotte, etc. En España también se dieron diversas modalidades de danza: seguidilla, zapateado, chacona, fandango, jota, etc.4

Baile social del siglo XVIII.
En el siglo XVIII -la época del Rococó- continuó la primacía francesa, donde en 1713 se creó la Escuela de Ballet de la Ópera de París, la primera academia de danza. Raoul-Auger Feuillet creó en 1700 un sistema de notación de danza, para poder transcribir por escrito la diversa variedad de pasos de danza. En esta época la danza comenzó a independizarse de la poesía, la ópera y el teatro, consiguiendo autonomía propia como arte, y formulando un vocabulario propio. Se empezaron a escribir obras musicales sólo para ballet, destacando Jean-Philippe Rameau –creador de la opéra-ballet–, y comenzaron a surgir nombres de bailarines destacados, como Gaetano Vestris y Marie Camargo. A nivel popular, el baile de moda fue el vals, de compás ¾, mientras que en España surgió el flamenco.5
Durante el neoclasicismo el ballet experimentó un gran desarrollo, sobre todo gracias al aporte teórico del coreógrafo Jean-Georges Noverre y su ballet d'action, que destacaba el sentimiento sobre la rigidez gestual del baile académico. Se buscó un mayor naturalismo y una mejor compenetración de música y drama, hecho perceptible en las obras del compositor Christoph Willibald Gluck, que eliminó muchos convencionalismos de la danza barroca. Otro coreógrafo relevante fue Salvatore Viganò, que dio mayor vitalidad al «cuerpo de ballet», el conjunto que acompaña a los bailarines protagonistas, que cobró independencia respecto de estos.6
La danza romántica recuperó el gusto por los bailes populares, las danzas folklóricas, muchas de las cuales sacó del olvido. Surgió el clásico vestuario de ballet (el tutú), aparecido por vez primera en el Ballet de las Monjas de Robert le Diable (1831), de Giacomo Meyerbeer. Se empezó a componer música puramente para ballet, destacando Coppélia (1870), de Léo Delibes. En el aspecto teórico, destacó la figura del coreógrafo Carlo Blasis, principal creador del ballet moderno en cuanto codificó todos los aspectos técnicos concernientes a la danza: en El código de Terpsícore (1820) relacionó la danza con las otras artes, efectuando estudios de anatomía y movimientos corporales, ampliando el vocabulario relativo a la danza, y distinguiendo varios tipos de bailarines según su físico. También introdujo el baile sobre las puntas de los pies, en el que destacaron Marie Taglioni y Fanny Elssler. En bailes populares, continuó la moda del vals, y aparecieron la mazurca y la polca.7

Representación de El cascanueces, de Piotr Chaikovski.
A mediados del siglo XIX, con el nacionalismo musical, el centro geográfico en cuanto a creación e innovación pasó de París a San Petersburgo, donde el Ballet Imperial alcanzó cotas de gran brillantez, con un centro neurálgico en el Teatro Mariinski –y, posteriormente, en el Teatro Bolshói de Moscú–. La figura principal en la conformación del ballet ruso fue Marius Petipa, que introdujo un tipo de coreografía narrativa donde es la propia danza la que cuenta la historia. Hizo ballets más largos, de hasta cinco actos, convirtiendo el ballet en un gran espectáculo, con deslumbrantes puestas en escena, destacando su colaboración con Piotr Chaikovski en tres obras excepcionales: La bella durmiente (1889), El cascanueces (1893) y El lago de los cisnes (1895). A nivel popular, el baile más famoso de la época fue el can-can, mientras que en España surgieron la habanera y el chotis.8
La danza contemporánea se inició nuevamente con el liderazgo del ballet ruso adquirido a finales del siglo XIX: Mihail Fokin dio más importancia a la expresión sobre la técnica; su obra Chopiniana (1907) inauguraría el «ballet atmosférico» –sólo danza, sin hilo argumental–. Sergéi Diágilev fue el artífice del gran triunfo de los Ballets Rusos en París, introduciendo la danza en las corrientes de vanguardia: su primer gran éxito lo obtuvo con las Danzas polovtsianas de El Príncipe Igor de Aleksandr Borodin (1909), al que siguieron El pájaro de fuego (1910), Petrushka (1911) y La consagración de la primavera (1913), de Igor Stravinski; por último, Parade (1917) fue un hito dentro de la vanguardia, con música de Erik Satie, coreografía de Léonide Massine, libreto de Jean Cocteau y decorados de Pablo Picasso. En el grupo de Diágilev destacaron los bailarines Vaslav Nijinsky, Anna Pavlova y Tamara Karsavina. Con la Revolución soviética el ballet ruso pasó a ser un instrumento de propaganda política, perdiendo gran parte de su creatividad, aunque surgieron grandes bailarines como Rudolf Nureyev y Mihail Baryshnikov, y se produjeron obras memorables como Romeo y Julieta (1935) y Cenicienta (1945), de Sergei Prokofiev, y Espartaco (1957), de Aram Khachaturian. También alcanzó notoriedad el sistema pedagógico ideado por Agrippina Vagánova.

Ballet ruso (1912), de August Macke, Kunsthalle, Bremen.
La danza expresionista supuso una ruptura con el ballet clásico, buscando nuevas formas de expresión basadas en la libertad del gesto corporal, liberado de las ataduras de la métrica y el ritmo, donde cobra mayor relevancia la autoexpresión corporal y la relación con el espacio. Su principal teórico fue el coreógrafo Rudolf von Laban, quien creó un sistema que pretendía integrar cuerpo y alma, poniendo énfasis en la energía que emanan los cuerpos, y analizando el movimiento y su relación con el espacio. Este nuevo concepto quedaría plasmado con la bailarina Mary Wigman. De forma independiente, la gran figura de principios de siglo fue Isadora Duncan, que introdujo una nueva forma de bailar, inspirada en ideales griegos, más abierta a la improvisación, a la espontaneidad.
En el período de entreguerras destacaron las escuelas francesa y británica, así como el despuntar de los Estados Unidos. En Francia, el Ballet de la Ópera de París volvió al esplendor de la era romántica, gracias sobre todo a la labor de Serge Lifar, Roland Petit y Maurice Béjart. En Gran Bretaña destacaron figuras como Marie Rambert, Ninette de Valois, Frederick Ashton, Antony Tudor, Kenneth MacMillan, Margot Fonteyn, etc. En Estados Unidos, donde había escasa tradición, se consiguió en poco tiempo llegar a un alto nivel de creatividad y profesionalización, gracias en primer lugar a pioneras como Ruth Saint Denis, Martha Graham, Doris Humphrey y Agnes De Mille. El ruso George Balanchine –surgido de la compañía de Diágilev– se instaló allí en 1934, donde fundó la School of American Ballet, y produjo espectáculos que lo renombraron como uno de los mejores coreógrafos del siglo. En los años 1950 y 1960 destacó la actividad innovadora de Merce Cunningham que, influido por el expresionismo abstracto y la música aleatoria de John Cage, introdujo la danza basada en la casualidad, el caos, la aleatoriedad (chance choreography). Otro gran hito de la época fue el West Side Story (1957) de Jerome Robbins.
Con Paul Taylor la danza entró en el ámbito de la posmodernidad, con un manifiesto inicial en su Duet (1957), donde permanecía inmóvil junto a un pianista que no tocaba el piano. La danza posmoderna introdujo lo corriente y lo cotidiano, los cuerpos ordinarios frente a los estilizados de los bailarines clásicos, con una mezcolanza de estilos e influencias, desde las orientales hasta las folklóricas, incorporando incluso movimientos de aerobic y kickboxing. Otros coreógrafos posmodernos fueron Glen Tetley, Alvin Ailey y Twyla Tharp. En las últimas décadas del siglo destacaron coreógrafos como William Forsythe y Mark Morris, así como la escuela holandesa, representada por Jiří Kylián y Hans van Manen, y donde también se formó el español Nacho Duato. A nivel de bailes populares, en el siglo XX ha existido una gran diversidad de estilos, entre los que se puede remarcar: foxtrot, charlestón, claqué, chachachá, tango, bolero, pasodoble, rumba, samba, conga, merengue, salsa, twist, rock and roll, moonwalk, hustle, breakdance, etc.9



Clase teórica Beneficios de la "Danza aerea"

Beneficios de la "Danza aerea"

Aparte de ser muy divertido y ayudarnos a socializar, la danza es uno de los mejores ejercicios que pueden existir. No solo porque quemamos grasa casi como jugando, sino porque nos permite descubrir nuevas capacidades físicas y mentales, potenciándolas al máximo y estableciendo una conexión más fuerte con los elementos del ambiente.

Una de las vertientes que explota mejor esto beneficios es la danza aérea. Mezcla de acrobacia circense y danza contemporánea, su gran poder y éxito residen en que, como su nombre lo indica, los movimientos se realizan al aire libre.
Salvo por las telas y cuerdas -que son elementos inestables- y en algunas ocasiones el impulso desde la pared, toda la fuerza se concentra en el cuerpo. De ahí que se realice un gran trabajomuscular para sostenerse en el aire y de flexibilidad para efectuar las piruetas.
Pero lo más importante es que al instalarnos en un nuevo espacio y posición, aprendemos a reconocer nuestro cuerpo y sentirnos más cómodos con él, a par que perdemos el miedo y desarrollamos una gran dosis de paciencia, concentración y control mental.
Aunque al comienzo se creía que solo las personas en óptimas condiciones físicas podían practicarla, la experiencia ha demostrado que a punta de perseverancia cualquiera puede convertirse en un súper “danzante del aire”. No obstante, quienes padecen lesiones lumbarespodrían acudir al médico para ver si tienen que prepararse previamente antes de realizar las suspensiones.
Una clase de danza aérea para principiantes dura un promedio de tres horas, que conforme se hacen progresos puede llegar hasta seis, de las cuales la primera hora y media está destinada al calentamiento. De preferencia hay que utilizar ropa de licra, con leggins ceñidos o pantalones sueltos de algodón licrado para facilitar los movimientos.

Muchas veces hemos hablando de los beneficios que nos aporta el baile, pero hoy hablaremos de otro tipo de danza, la danza aérea, que mezcla acrobacia circense y danza contemporánea y, como su nombre lo indica, todos los movimientos se realizan a altura.
La forma de realizar esta danza es colgado por telas o cuerdas. Las piruetas se realizarán colgados de estas telas y los impulsos se toman de paredes linderas, por lo tanto, para permanecer colgado, debemos realizar mucha fuerza con todos los músculos de nuestro cuerpo. También esta danza nos aportará una gran flexibilidad, necesaria para realizar la danza.
La danza aérea, además de aportar beneficios en el plano físico, también los aporta en el plano psíquico, ya que al estar al aire y sostenidos por elementos poco estables, desarrollamos una gran dosis de paciencia, concentración y control mental, a la vez, le perdemos el miedo a las alturas y reconocemos nuestro cuerpo.
Para realizar este tipo de danza, debemos estar en optimas condiciones físicas, pero con perseverancia cualquiera que se anime podrá convertirse en bailarina en el aire.
En diversos países existen centros que se especializan en la danza aérea. Para principiantes, las primeras clases podrán ser muy duras, pero conforme vayamos progresando, las mismas serán más divertidas.


2da clase teorica Fundamentos necesarios para la danza aerea

Fundamentos necesarios para la danza aerea

Pasión

La pasión (del verbo en latínpatior, que significa sufrir o sentir) es una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto. Así, pues, la pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo. El término también se aplica a menudo a un vivo interés o admiración por una propuesta, causa, actividad, etc. Se dice que a una persona le apasiona algo cuando establece una fuerte afinidad, a diferencia del amor que está más bien relacionado con el afecto y el apego.
En el sentido clásico, la pasión designa todos los fenómenos en los cuales la voluntad es pasiva, es decir, cuando un individuo es pasivo por oposición a los estados en los cuales él mismo es lacausa; además, está en especial relacionado con los impulsos del cuerpo. En cambio, en un sentido moderno, la pasión es una inclinación exclusiva hacia un objeto, un estado afectivo duradero y violento en el cual se produce un desequilibrio psicológico (el objeto de la pasión ocupa excesivamente el espíritu).
La concentración

El arte o práctica de la concentración,

no importa si se estudia biología o se aprende a jugar al billar, es eliminar la distracción y enfocarse sobre la tarea en cuestión. Si usted se da cuenta de que está leyendo un tema y de repente descubre que no tiene idea alguna acerca de lo que acaba de leer, o si asiste a clases y tiene dificultad en prestar atención a lo que se está diciendo, estos consejos pueden ayudarle:
  • Adhiérase a una rutina,
    cronograma su tarea de estudiar para que ésta sea eficaz
  • Estudie en un ambiente callado
  • Para un descanso del estudio,
    haga algo distinto de lo que ha estado haciendo y en un lugar diferente (por ejemplo, de una vuelta si ha estado sentado).
  • Evite el ‘soñar despierto’
    por medio del preguntarse acerca del tema a medida que lo estudia.
  • Antes de las lecciones, examine los apuntes
    de las clases anteriores y lea el tema que pertenece a la clase del día para que pueda anticiparse a las ideas principales que el profesor expone.
  • Muéstrese durante las lecciones exteriormente interesado(expresión y postura de atención), pues esto motivará su interés interno.
  • Resista a las distraccionesubicándose en la parte delantera de la sala de clase, alejado de compañeros que interrumpan y centrándose en el profesor por medio del escucharlo y tomar apuntes.
Es importante destacar que siempre tienes que tener mente positiva en todo

Clase 2 Ejercicios para mantener el equilibrio en las telas

Ejercicios para mantener el equilibrio en las telas


EL TEST DEL EQUILIBRIO

Marilyn Moffat y Carol B. Lewis, terapeutas físicas de Nueva York y Washington, respectivamente, concuerdan con McCredie en que "el equilibrio es un área del fitness físico que a menudo se ha descuidado". Pero ellas buscan corregir eso en su reciente libro Fitness para desafiar a la edad.
Ellas definen al equilibrio como "la habilidad de su cuerpo para mantener el equilibrio cuando se está parado, al caminar o al realizar cualquier otra actividad cotidiana", como, por ejemplo, cuando uno se pone los pantalones, cuando se camina sobre un terreno desparejo o cuando se intenta tomar algo que está sobre un estante alto.
Las doctoras Moffat y Lewis sugieren comenzar con una simple evaluación de la actual habilidad para mantener un buen equilibrio. Con un mostrador o mueble sólido lo suficientemente cerca como para afirmarse en caso de ser necesario, realice esta prueba:
1. Párese derecho usando zapatos bajos y cerrados, con sus brazos cruzados sobre el pecho. Levante una pierna, doble la rodilla en 45 grados, active un cronómetro y cierre los ojos.
2. Permanezca sobre una pierna, detenga el reloj en cuanto descruce los brazos o se incline hacia los costados más de 45°, mueva la pierna en la que se apoya o con la pierna levantada toque el piso.
3. Repita la prueba con la otra pierna. Ahora, compare su logro con las normas según las diferentes edades:
- 20 a 49 años de edad: 24 a 28 segundos.
- 50 a 59 años: 21 segundos
- 60 a 69 años: 10 segundos
- 70 a 79 años: 4 segundos
- 80 o más años: la mayoría no puede hacerlo
Si uno es sensato, cualquiera que sea su edad, querrá luchar para llegar a la norma de los que tienen menos de 50 años. Para mejorar su estabilidad y fortalecer las piernas, párese con los pies separados a la altura de los hombros y los brazos estirados hacia adelante. Levante un pie hacia atrás doblando la rodilla en 45°.
Mantenga esa posición durante cinco segundos o más, si es posible. Repita estos ejercicios cinco veces. Luego cambie de pierna. A medida que mejore, intente pararse alternadamente en una sola pierna con los ojos cerrados.
También se puede incorporar en las rutinas diarias el pararse en una sola pierna, ya sea cuando se habla por teléfono, por ejemplo, o cuando se cepilla los dientes, cuando está en la cola del colectivo o cuando cocina o lava los platos.

EJERCICIOS PARA DESARROLLAR HABILIDADES MOTORAS

"Recuerde: el equilibrio es una habilidad motora", afirmó en una entrevista la doctora Moffat, profesora de terapia física en la Universidad de Nueva York. "Para mejorarla, uno tiene que ejercitar el equilibrio de la misma manera que se debe hacer para fortalecer los músculos y el corazón con la capacidad aeróbica."
La doctora Moffat señaló que el equilibrio tiene un doble aspecto: es estático cuando uno está parado y dinámico cuando nos movemos, como cuando caminamos o subimos escaleras.
Hay dos formas de mejorar el equilibrio. Los ejercicios que aumentan la fuerza del tobillo, de la rodilla y de los músculos de la cadera y los que mejoran la función del sistema vestibular del oído.
Al igual que pararse en una sola pierna, mucho de ellos pueden realizarse como parte de la rutina diaria. La doctora Moffat recomienda comenzar con los ejercicios de fortalecimiento y a medida que se mejora agregar el entrenamiento vestibular, haciendo algunos de ellos con los ojos cerrados.
Los ejercicios de sentarse y levantarse una o dos veces por día aumentan la fuerza de los tobillos, piernas y caderas, y ayudan al cuerpo a adaptarse a los cambios de posición sin marearse luego de haber estado sedentario durante largo tiempo.
Siéntese derecho en una silla firme (no se recueste contra el respaldo) con los brazos cruzados. Párese derecho y siéntese nuevamente tan pronto como pueda sin utilizar los brazos. Repita el ejercicio tres veces y ejercite hasta llegar a las 10 repeticiones.
Caminar con un pie detrás de otro, es un ejercicio que se puede realizar en cualquier momento, parecido a la forma en que caminan los niños pequeños sobre la barra de madera. Se hace mejor sobre una superficie firme, sin alfombra. Con los músculos del estómago y el mentón contraídos, coloque un pie delante del otro de manera que el talón del que está adelante casi toque los dedos del que está detrás. Camine 3 metros o más y repita el ejercicio una o dos veces por día. También trate de caminar en puntas de pie y luego sobre los talones para fortalecer los tobillos.
Otro ejercicio útil es dar pasos a los costados. Frente a una pared, dé un paso al costado con una pierna (luego acerque el otro pie a ella). Hágalo diez veces en cada dirección. Cuando ya maneje bien ese movimiento, trate un movimiento estilo baile que comienza con un paso al costado derecho. Luego cruce la pierna izquierda por detrás, vuelva a pisar hacia la derecha y cruce la pierna izquierda por delante. Repita 10 veces. Luego hágalo en la otra dirección.
Además, los movimientos lentos y continuos del tai chi, ese ejercicio popular chino, han demostrado en estudios científicos que mejoran el equilibrio y reducen el riesgo de caídas. .


Si tienes alguna duda o quieres mas informacion, eviame tu 


consulta, al correo que fue publicado en la primera entrada 


sobre las clases de telas aereas a distancia! 

Clase teórica Historia de la "Danza aérea"

Historia de la "Danza aerea"

Acrobacia en tela
Todos quieren
volar

Cada vez más personas se animan a amarrarse, trepar y hasta colgarse de largas tiras de tela; todo con la intención de poner en forma su cuerpo y, además, experimentar la deliciosa sensación de flotar en el aire  Betzy Barragán/ Fotos:
Natalia Brand y Rodolfo Beer
“¡Quisiera tener alas!” ha sido, probablemente, el pensamiento de quienes en su afán de emular a los pájaros han ideado cualquier cantidad
de artilugios que les permitan surcar
los cielos o, por lo menos, aproximarse
a tal hazaña. Sería esta la razón por
la que Leonardo Da Vinci se empecinó
en estudiar durante tanto tiempo la posibilidad de que un hombre ataviado con “unas alas grandes y debidamente sujetas al cuerpo” pudiera alzar vuelo. Porque cuando de querer volar se trata,
el límite sólo lo pone la imaginación y la audacia de cada quien.

Tal es el caso de la acrobacia en tela, una práctica que es propia del circo, pero que con el tiempo se ha extendido al común de la gente.

Talía Falconi, una de las directoras de Río Teatro Caribe, y Silder Briceño, integrante del Teatro Naku, conocedores de esta disciplina circense, explican su experiencia como instructores y amantes de este tipo de acrobacias.
Un poco de historia

Pero, ¿de dónde vienen estas famosas telas? Si bien nadie se atreve a precisar con exactitud los orígenes de esta práctica, algunos coinciden al decir que sus raíces se encuentran en un tipo de yoga que consiste en colgarse de unas cuerdas, las cuales permiten tomar ciertas posturas para hacer las meditaciones. También está la llamada cuerda de la India o Cuerda Indiana, muy usada por los acróbatas del circo, quienes han tomado del yoga, en buena parte, los amarres y las figuras más vistosas.

Se cree que la acrobacia en tela es una derivación de dicha cuerda. “La necesidad de conseguir nuevas formas expresivas impulsó la experimentación con distintos elementos y materiales —comenta Talía Falcón—; es así como se incorpora el uso de la tela para realizar las mismas acrobacias que en un principio se hacían con la soga en una sola línea”.

Brasil es uno de los países pioneros. En el vecino país se le llama tecido circense, y al igual que en Argentina, es una materia que se estudia con rigurosidad en las escuelas de circo de larga trayectoria.